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martes, 16 de noviembre de 2010

Miradas a lo cultural

Lourdes Hernández Quiñones
Los múltiples rostros de las políticas culturales

El tema de las políticas culturales sigue presente en el debate público, no porque éstas correspondan únicamente a las políticas de Estado, sino porque cada día urge más que dichas líneas sean construidas de manera conjunta por los sectores público y  privado, y la sociedad civil. Mientras no se incluya a estas tres instancias en su diseño, lo cultural seguirá siendo botín económico para políticos, diluyendo su beneficio social que es de gran relevancia, pues incluye tanto el desarrollo de una nación, como la construcción simbólica de la misma.
Conceptos como la democratización cultural y la democracia cultural, así como los derechos culturales, deben ser considerados al  trazar las políticas en torno a lo cultural; la diversidad, como una realidad que se vive en todo el mundo, ya no sólo con los grupos originarios de un país, sino también con aquellos migrantes que se han integrado a un territorio, debe ser punto de partida para evitar concebir los planes y programas a partir de una sola voz.
Urge que las instituciones públicas responsables de la cultura replanteen su estructura organizacional, la modernicen y adecúen a los nuevos tiempos. Es inevitable que en ellas se incluyan áreas que promuevan el intercambio internacional, así como el aspecto de las nuevas tecnologías. Además, es inaplazable que se refuercen los aspectos de planeación y evaluación y la tarea de creación y mantenimiento de públicos. Habría que plantear, asimismo, la integración de brigadistas con jóvenes que se conviertan en gestores culturales en las diversas comunidades y en vigilantes del patrimonio cultural tangible e intangible, de tal manera que esta tarea pueda ser reforzada desde la sociedad civil para apoyar a las autoridades responsables de su preservación, cuidado y restauración.
Asimismo, es fundamental voltear la mirada hacia distintas temáticas e instancias promotoras de la cultura que ya han planteado estrategias exitosas para el desarrollo cultural. Una de ellas es el programa Ciudades Creativas de la UNESCO, que consiste en que aquellas ciudades con una actividad cultural intensa, donde además existan centros formadores de artistas, conciban lo cultural como el factor que detone su crecimiento, tanto en el aspecto social como en el de infraestructura. Así, las ciudades creativas pueden albergar festivales artísticos temáticos que atraigan, además el turismo.
Frente a una realidad en la que las nociones de tiempo y espacio han cambiado significativamente por el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como por las migraciones y los transportes, las instancias promotoras de la cultura deben ubicarse de frente a lo que acontece en el mundo cotidianamente para evitar convertirse en instituciones añejas. El reto es cada vez más grande y requiere hacer uso de la imaginación y la creatividad, así como partir de la práctica cotidiana de la reflexión-acción, con el propósito de delinear los rumbos de un quehacer cultural que responda con mayor profesionalismo y eficacia a las inquietudes de una sociedad multicultural en movimiento permanente.

sábado, 2 de octubre de 2010

Voz invitada

(Agradezco a Rebeca Bouchez su autorización para reproducir este artículo de su autoría, en el que manifiesta su preocupación e interés por la ciudad de Xalapa)

Zona de Ocio
Mi bella Xalapa
Rebeca Bouchez Gómez


Recuerdo que cuando era niña mi padre, David Bouchez Nieto (1915-1963), siempre nos decía: “mi bella Xalapa”.  Le gustaba salir a pasear por las tardes con mi mamá y con sus hijos  y muchas veces nos acompañaba mi abuela Tita,  gustaba mucho disfrutar de la familia y de los amigos. Él  quería  mucho a Xalapa  y proponía acciones para que la ciudad conservara su “belleza”, dadas las estupendas condiciones de su entorno (bosque de niebla), ríos, su paisaje y su desarrollo urbano. En esos años, Xalapa seguramente no tenía más de sesenta mil habitantes, el hoy Centro Histórico, era el centro de la ciudad, dónde vivíamos la mayoría de los xalapeños; las afueras de la ciudad eran la avenida 20 de Noviembre, que conectaba la carretera Veracruz-Xalapa-México; la avenida Miguel Alemán, nos llevaba a la Estación Nueva de Ferrocarriles;  la avenida Mártires 28 de Agosto nos llevaba a la hacienda Molino de Pedreguera (San Bruno), y  por el sur, la Calle Bolivia y la salida a Coatepec.

En los años cincuenta en Xalapa se iniciaron los cambios por la llamada “modernidad”, que implicaron el cambio de pavimentos de piedra por otros materiales; mi papá proponía que los cambios no fueran tan agresivos, decía que se debía mantener el empedrado en los pavimentos de las calles, con un mejor careado de la piedra e introduciendo el sistema de drenaje y alcantarillado, evitando poner materiales que impedían que el agua se filtrara, como el concreto. La ciudad sería más “bella” si las calles y banquetas del centro fueran de piedra careada, como es el caso de la 1ª. de Revolución.

La ciudad de Xalapa sería más bella y con ello más atractiva como destino turístico si no hubiera el desorden visual que provocan los anuncios comerciales y políticos que deterioran la imagen urbana; si los propietarios pintaran anualmente sus casas y edificios, como se hacía hace muchos años para celebrar las fiestas de Septiembre. Los xalapeños tenemos derecho a una ciudad limpia y armoniosa, no puede ser “bella” con el caos vial que existe en la ciudad, que afecta tanto a los habitantes como al medio ambiente.

Para que Xalapa sea “bella”, limpia, ordenada, incluyente, etc., necesitamos resolver entre otros problemas, que los autobuses de servicio urbano no contaminen, que se respete al peatón, sobre todo a los niños, discapacitados y ancianos;  que los cables conductores de energía eléctrica, telefonía y sistemas de cable no sean aéreos;  que el servicio de limpia pública sea eficiente y, para finalizar, que cada uno de los vecinos seamos responsables en el manejo de la basura que generamos.

Hoy la ciudad de Xalapa  sigue siendo bella, gracias a la propia naturaleza que nos da  un estupendo clima que sigue siendo templado (más caluroso hoy que antes sin duda),  a la propuesta cultural que la mantiene viva. Y es importante mencionar que  sus parques, jardines, camellones y jardineras se conservan bien cuidados en su mayoría por la Dirección de Parques y Jardines del Ayuntamiento y qué decir de los  remates visuales que nos dan la oportunidad de disfrutar del hermoso paisaje que nos ofrece en el poniente el bosque de niebla y el Cofre de Perote; hacia el sur los cerros de Las Culebras en Coatepec, el Acamalín en Xico y el  majestuoso  Pico de Orizaba; y hacia el norte, el cerro de Macuiltepetl.


Rebeca Bouchez, gestora cultural, fue fundadora del Ágora de la Ciudad y su principal titular durante muchos años. Casada de por vida con la promoción del arte y la cultura, actualmente es directora de la revista Zona de Ocio y desarrolla otros proyectos. Ha mostrado un interés permanente por la ciudad de Xalapa y todo lo que en ella acontece y nos afecta como ciudadanos.